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martes, 21 de enero de 2014

Para abrazarte

   Leve. Frágil pero guerrera. Con un corazón bravo dirigiendo su interior. Hay días en los que su pecho va mas deprisa de lo que quisiera. Como si deseara salirse de ese mundo interior tan bello y artístico en el que habita. En un cuerpo delgado. En una eterna sonrisa. Con el gesto cansado, a veces, de domarse a si misma. En la arquitectura de su cuerpo se equivocaron las medidas e hicieron pequeño el hueco en donde duermen sus latidos.
   A veces. Casi todas las veces. La abrazo y noto su energía fluyendo. Si estoy triste, me calma. Si estoy feliz, me eleva. Y a la vez ella, siento como se nutre también en todos sus abrazos. El alter ego, sencillamente de un sueño muy "bonico". Creativa imagen y semejanza de la proporción humana que irradia. Tranquila. Callada. Silenciosa entre la gente que no quiere tener cerca. Sutil y sencilla como lo son en esencia las cosas importantes.
   Normalmente espero que estés para saber que el día por lo menos será bueno en abrazos.

viernes, 17 de enero de 2014

Entro en su espacio... con el debido respeto

   En la vieja máquina de escribir las verdades suenan románticas. Y el camino de lo que leo, de lo que veo, de lo que siento y llega a fluir de algún modo, es incomprensible ante los ojos de aquellos que solo son capaces de vivir la realidad. Yo juego, como ella, a que tiramos de hilos finísimos de cristal. Del pecho de las cosas. Moviendo a nuestro antojo las sonrisas, la carne, el exceso y la rabia. Porque cuento a medias, la verdad que me acongoja por leer de veras la cruel historia que tiritas. Y me pongo es su pecho desde lejos, buscando su latido y no su forma. ¿Qué importan las formas?, ¿o las manchas negras en un cerebro lleno de blancos impolutos?
   Te leo con las manos para sentirte a través de cada coma. Traduciendo lo que quieres decir y acabas diciendo. Para volverlo a llevar al momento en que jamás pensaste en algo parecido. Y corriendo te llevo sí, te llevo a todos tus futuros porque quiero que comprendas que ellos... llegarán. Como en un piano, tus versos van cambiando su velocidad haciendo que el corazón se acelere, se calme, se drogue pero... ¡música! para que jamás se detenga.
   Durante mi triste escritura que no acierta a ponerle mas que un aparatoso sentido lineal a los sentimientos mas profundos. Durante todas las palabras, durante todos los silencios. Te agradezco el hecho de existir.


                                                                                                 Cáceres-Lijó

lunes, 4 de noviembre de 2013

recuerdo/olvido

   [...] las calles, las risas, los buenos recuerdos. Los recuerdos son buenos porque lo contrario se olvida. Olvida que tu memoria no va siempre a la par que tus pensamientos. Piensa en las calles, en las risas y en todos esos buenos momentos. Y no olvides nunca que lo peor de ésta vida no es estar solo, sino sentirse solo [...] así que no sientas el olvido en tu memoria y olvida que lo peor de ésta vida es no poder olvidar a esa persona que ya no te recuerda. Ni a ti, ni a las calles, ni las risas... ni recuerda todos esos buenos momentos...
   En un momento... todo se olvida.

domingo, 20 de octubre de 2013

El pianista



-¿Cómo que no va a tocar?
-Mire usted señor director de escenografía, realización y protocolo, la mitad de las teclas son de atrezzo y no sirven para hacer un sólo sonido. ¿Cómo quiere que toque una melodía?
-¡Ya están los artistas pidiendo cómo siempre! -vociferó el señor director de escenografía, realización y protocolo, para que todos los presente vieran su irritación-. ¡Pues tendrá que tocar! No queda otra. O que pretende ¿qué suspendamos la obra porque el señorito no tiene todas las teclas que quiere?
-Señor, yo solo le estoy diciendo que si las teclas no producen sonidos, no podré conseguir notas que completen una melodía -repuso sincero el pianista-.
-Pues si una tecla no suena, toque usted la que se encuentre a su derecha o a su izquierda pero no me haga perder mas el tiempo.
-Pero señor director de escenografía, realización y protocolo, la melodía espera que toque una tecla en concreto. No la de su izquierda, ni la de su derecha. Simplemente desvariando en un grado lo esperado, hacia un lado o hacia el otro, cambiaría todo. ¿No se da cuenta?
-¡El que no se da cuenta es usted! ¿Pero qué se cree? -interrogó el señor director de escenografía, realización y protocolo al pianista- ¿A caso cree que aquí lo que importa es su melodía? ¡A nadie le importa eso! ¡Ni sus notas! ¡Ni usted, ni yo! Lo que importa es que se suba el telón, empiece el espectáculo, la gente permanezca sentada sin pensar y que al final baje el telón de nuevo. ¡Cómo ha sido siempre! ¡Cómo tiene que ser!
-¿Y si ninguna tecla sonara? -preguntó con voz temblorosa el pianista-.
-¡Pues se silban las notas! -respondió colérico el señor director de escenografía, realización y protocolo-.
-Entonces, en realidad yo aquí no hago ninguna falta, ¿no? Lo importante es el decorado. Que todo siga como siempre para que todos sigan como siempre... -y tras una pausa, el pianista cogió sus partituras y salió del escenario-.

   Aún así, el espectáculo continuó como siempre... ¡como tiene que ser!

domingo, 13 de enero de 2013

No hay vidas poco importantes

   Era un mediodía radiante de primavera. El sol se encontraba en lo alto del cielo y desde allí, inundaba de reflejos todo el pueblo. La gente se arremolinaba alrededor de la iglesia de Rocamador. Los invitados y los curiosos, siempre bien separados según estrato social, esperaban a las puertas del templo la llegada del pequeño Paquito. Hoy le bautizaban.

   A lo lejos el brillo de la carrocería de un gran Studebaker descapotable negro, rompía la sincronía de blancos de las casas de la calle de Santiago. En él traían al pequeño para su bautismo. El coche era del hijo, de Miguel Moya periodista y cuñado del doctor Gregorio Marañon.

   La iglesia estaba llena. Muchísimos años antes, cómo quinientos, se casó allí una hija de la Reina Isabel y Don Fernando con Don Manuel "el Afortunado", Rey de Portugal...

martes, 23 de octubre de 2012

Cómo una escalera hacia la Luna




   No conseguía verla realmente del todo. Las tachuelas doradas, de sus botas, me animaban a continuar pierna arriba hasta los flecos de un short vaquero que deshilvanaba todas mis primeras impresiones. Estaba lloviendo. En un día tan típico y tan parecido a otros en el Old Market de Leeds. Y a cinco metros de mi, tapada y encapuchada con una parka verde, permanecía a la espera quizá la respuesta para muchas cosas.

   De pronto sonó mi móvil y con la melodía envolvente del "Dream On" de los Aerosmith, ella se volvió hacia mi lentamente. El frío subiendo por mi columna. El sudor. Mi latido descontrolado. En efecto estaba delante de todo lo que en algún momento había soñado.
 
   Despacio se quitó la capucha y con sus dedos arregló una melena negra bien cuidada. Bajó la cremallera del abrigo y estaba, en su pecho, escrito mi destino.

               "la vida es todo aquello que vives sin esperártelo"
                                                                 Cáceres-Lijó

martes, 2 de octubre de 2012

Un plan perfecto



[... de un plumazo se le acabó la vida. De veras que el tío tenía huevos. Toda su gris existencia la había pasado trazando un plan. Un plan perfecto que le sacara de esa vida entrampada. Chanchullera.
   Desde el principio se colocó una sonrisa de oreja a oreja que hizo de uniforme. No importaba como vinieran, él siempre sonreía. Se ponía serio si no te lo creías pero nunca borraba su sonrisa. Las tuvo buenas.   A veces llegaba a casa tarde y manchado de sangre. Otras, aún más tarde y con heridas y golpes. Pero era parte de su plan. La vida tenía que ganársela al resto para poder cumplir sus sueños.
   Asomado, en la azotea de su casa, sin camiseta y todo despeinado. Intuyendo su futuro o repasando su historia, -¿qué se yo?-. Un botellín en su mano izquierda. Un cigarrillo o tal vez una pistola en la derecha...]

   A veces la muerte te obliga a inventar la vida de tus héroes... perdidos en otras batallas.

                                                                                                            Cáceres-Lijó

sábado, 25 de febrero de 2012

Noches de Madrid I





    En ocasiones, la noche se contuvo en sus pechos. Al entrar en su casa dejaba atrás una caterva en éxtasis de emociones por vivir. Andaban embrutecidos todos sus acólitos en la idea y en la forma, casus belli para defender la juventud. Y los días iban tras las noches, a sabiendas que todo ocurría dentro de lo obscuro.
   Ella no quería nada mas que un futuro para recordar con alguien, el hecho de haber vivido. De forma sucinta trasplantaba los sinsabores al fondo de su memoria, donde cobraban nuevos significados. Nunca esperó loas ni dádivas por ser simplemente como era. Quizá solo un poco de justeza con los hechos. Por eso tanto ir y venir del pozo. Iban todos,sí pero ella iba acompañando uno por uno a cada quién que le abriera un poco el alma. En busca de poison o con su ayuda.
   Había creado una entelequia en su cabeza para todos los escenarios y para todos los personajes. Tal vez en un principio, cómo en todos los principios hubo algo de eso. Mágico y empíreo. Pero irremediablemente el fin está en en el comienzo de todo lo que se falsea con el deseo y se revela en irónicos silencios absurdos. Un murmullo que a ella, le sigue susurrando canciones tristes. Nostálgicas.
   A veces huía metamorfoseada con las farolas y las papeleras de Madrid. En las noche que se nublan porque después de la sexta copa se empieza a ver todo borroso.
   A veces como un bebé retuvo el llanto para no llamar mas aún la atención.
   A veces, de madrugada, soñaba despierta con abrazos y sitios diferentes.

                                      
                                                    "A veces de noche, enciendo la luz para no ver 
                                                           mi propia oscuridad- Antonio Porchia"

miércoles, 8 de febrero de 2012

Deducciones


   Ya suena en la cocina la tetera. Los tranvías bajan la calle mas rápido que de costumbre. Y suena el teléfono pero no lo cojo. Se oyen llantos en la habitación de al lado. La de la moqueta gris y el papel de flores verdes. Llama al timbre el cartero pero no le abro. En mi cerebro solo hay ahora mismo una prioridad ...pero no la adivino.


domingo, 6 de noviembre de 2011

No era tarde. Y en Cracovia hacía sol.

   Simplemente la casualidad fue dueña del momento. Ella se encontraba paseando por la plaza mientras el reloj del campanario jugaba a dar a conocer el preciso instante. La gente andaba sin rumbo fijo dejándose sorprender por aquel día de sol en pleno invierno polaco. De las fuertes nevadas de días anteriores solo quedaban como prueba, placas de hielo y algún montocito de nieve cobijado en lugares en sombra. Edyta estaba ya cansada de  esa vida que llevaba. Sin gratificación. Un sentimiento de mediocridad le invadía por dentro, más cuando veía como todo el mundo a su alrededor iba de algún modo encauzando su vida.
   Edyta era una chica  de belleza triste. Ese tipo de mujeres que aunque son atractivas, no saben o no quieren sacarse partido. Educada y comedida. Se crió lejos de su familia, en un internado austríaco. Allí estudió música. Y se especializó en dos instrumentos. El arpa y el violín. Aún hoy sonríe al recordar como consiguió ahorrar para comprar su primer violín. Estuvo 6 meses sacando a pasear el poodle blanco inmaculado de su vecina Bogdana, 5 veces al día. Según la vieja Bogdana, su perrita tenía que pasear 5 veces o mas porque psicologicamente era de una raza que vivía gracias a la admiración de los demas, necesitaba alimentar su ego de perrita con permanente y manicura.
   Tal vez aquel día de sol inesperado era una señal. O tal vez pasar junto a la torre del reloj a esa hora precisamente y chocarse de manera distraída con Borys. Pero no cabe duda de que en ocasiones toda nuestra vida la rige el azar. Se quedaron mirándose a los ojos un buen rato y sin decirse nada, habían planeado ya hasta el último día de su vida juntos. Sin ni siquiera intercambiar sus nombres comenzaron a pasear el uno junto al otro. Deambularon sin hablar por la calle Bracka y cogieron Grodzka hasta llegar al pequeño alto desde donde presidía la ciudad, el  castillo de Wawel. Continuaron conociéndose en silencio por el barrio judío hasta que agotados se pararon a tomar algo en un café de la plaza Nowy donde se pusieron a hablar como locos. Deseando confesar hasta el mas mínimo detalle de sus vidas con el único afán de, desde ese momento, no separarse nunca mas. Primero cafés y luego vino. A las 6 horas presidía la mesa una botella de vodka. Borys asía de la manos a Edyta que ya se había soltado el pelo y sus ojos se enjuagaban en brillos. Quizá se pidieron hasta matrimonio...

   -Todo esto me lo contaba Edyta mientras me aseguraba de que se terminaba el flan que le habíamos dado ese día como postre. Mas tarde al salir de mi turno en el geríatrico me picó tanto la curiosidad que enfilé la ruta mas corta para llegar al café donde terminaba su relato. Llegué y como estaba medio vacío pasee por entre las mesas hasta llegar a la que estaba mas alejada de la puerta. En el centro de un ventanal que daba a la plaza Nowy. Con cristales de colores a los lados que permitían el paso de la luz de forma heterogénea. Y en una de las esquinitas de la mesa leí con mis dedos: Borys i Edyta dzisiaj

miércoles, 31 de agosto de 2011

HUIDA RÁPIDA DE SU VIDA

   Los ojos de Alejandro buscaban en el reflejo del canal un momento de respiro. Le dolía la cabeza de tanto darle vueltas a las cosas. Había dejado todo atrás por ir junto a un amor imposible y se había encontrado con la cruda realidad de bruces (con chichón en la frente del golpe).
   Paseó durante 2 o 3 horas por la ciudad. Notó la fatiga y se sentó en un banco a contemplar los quioscos del mercado de las flores. La gente andaba rápido, en busca de cobijo porque el cielo decidió romperse. Las gotas empezaron a calarle tan adentro. Tan dentro que cogió un taxi, un billete para el primer vuelo que le sacara de allí y comenzar a olvidar.

viernes, 19 de agosto de 2011

AMOR DORADO

    Se tenían delante el uno del otro. Por fin después de tantos años. Las canas, las arrugas, los retoques...no disimulaban ese no se qué especial que siempre habían compartido.
    Después de dos cafés y una puesta al día rápida y completa. Capciosa. Interesada. Entrañable. Los dos se quedaron en silencio:

   - Quizá hemos perdido demasiado tiempo -dijo él mientras se aflojaba el nudo de la corbata-.
   - No se tú pero yo he pensado en ti todos los días. Todos. Durante ésta barbaridad de años -respondió ella sin perder una pizca de la clase que le había otorgado la experiencia-.
   - Yo no. Ese fue mi error. Postrar tu recuerdo al último lugar de mi memoria. Engañarme y engañarte con cada mujer que he estado. Perderme.
   - ¿Perderte?...no creo que te perdieras rey, simplemente cogiste el camino mas largo. Pero al fin llegaste.
   - ¿llegué?...¡llegué!
   - ¿Que día es hoy?, ¿te acuerdas de tú promesa?...seguro que no. Prometiste que siempre estarías para mi y para que te creyera...
   - Prometí estar contigo el día de tu se... cumpleaños -acabo la frase por ella-.
   - Y estás.
   - Pero sabes que ha sido casualidad...
   - Pero estás. No te juzgues cuando yo no lo hago. Estás y ahora solo te toca decidir si hoy de verdad vas a quedarte para siempre.
   

DIAPOSITIVAS VELADAS

   Paso a paso las cosas fueron sucediendo como él dijo y no quería. Se rompió el hilo y los ayeres hicieron mutis por el foro. No es tan extraño sufrir por el tiempo perdido, por olvidar la voz de alguien querido, por no saber llorar a posteriori lo que lloras antes, como defensa de ningún ataque.
   La sombra del que era tornó a borrosa cuando se supo vacía. Las historias ya no eran entrañables y los vicios solo eran vicios. Supo tragar saliva a tiempo para envenenarse el primero. No es que el mundo dejara de tener sentido. Las cosas pasan, tempus fugit y la confianza se derrama sobre el suelo que ya jamás pisarán juntos.
   Supo que debía seguir con su camino. Que podría seguir conociendo la felicidad. Siempre con peros. Pero todo dejó de ser tan especial.
   Tatuó en su pecho una frase que le aterraba. Sentencia de facto que definía tal cual la sensación amarga de no verse ya en la foto:
   -"la confianza es algo que tardas toda una vida en conseguir pero cuando se pierde, se pierde para siempre"

CRUEL

    Entonces se desnudó y se metió cuidadosamente en la bañera. Necesitaba por segundos olvidar lo mucho que le pesaban los huesos. Dejar flotar la mente en el océano de recuerdos felices que no saben si son ciertos. Metiendo la cabeza dentro del agua escuchó latir su corazón. Quizá no reparaba en él desde la última taquicardia. Aguantó la respiración lo mas que pudo y de pronto notó una fuerza atrayente desde el fondo de la tina. Sin querer había quitado el tapón y todo se diluía a su alrededor. Dejó de escuchar a su corazón. Su mente sucumbió a la realidad de la nostalgia. Sus huesos fueron quedando fuera de la protección del agua, secos. Pesados...y a partir de ahí, todo siguió como siempre.
las bañeras nos devuelven a nuestro primer estado natural